Prometí escribirte la poesía más bonita del mundo
Con todas las palabras que una vez no me dijiste,
Con todos los silencios que más hablaron de cada uno.
Pero fui incapaz de encontrar la frase exacta,
Los versos y las rimas jugaron al despiste,
La retórica no supo seguir tu rumbo,
Ni expresar todos los términos que escondiste.
Prometí sonreír hasta que me dolieran los labios
Y contagiar de risa tu casa vacía,
Mientras tú luchabas por no estar nunca triste
Y comprobé que no hay sonrisa más bonita
Que la de tu boca al callar las palabras que no me dijiste.
Prometí que leería todos tus abrazos,
Sin saber si tus caricias hablaban el mismo idioma que mi tacto
Y aprendí a volar con los pies bien pegados al suelo
Para conseguir todo lo que sería nuestro si no tuviéramos miedo.
Prometí seguirte hasta el vacío más profundo
Para despejar todas las dudas que no sabes que tuviste,
Para matar los temores en los que a veces me hundo.
Y no sé si lograré salir intacta
Me pueden las ganas de saber si sonreíste,
No hay fonemas suficientes en este idioma ni en ninguno
Que puedan pronunciar las palabras que no dijiste.






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