Chico, tus números me descolocan. ¿Por qué no lo haces todo un poco más sencillo? No calcules la raíz cuadrada de lo que me quieres, que eso ya no se lleva y, además, se nos quedaría en nada.
Por favor, deja las ecuaciones para otro momento, sabes que por mucho que lo intentes nunca sabremos quién es la X y quién la Y, ni que relación existe entre ellas.
Yo juego a hallar la longitud de la circunferencia y tú el área del círculo. Tal vez esa sea la diferencia entre nosotros, distintas formas de entender la geometría de los sueños pero, al fin y al cabo, siempre dando vueltas.
A mí me gusta la poesía y tú te quedaste atascado en el sistema binario, con un 0 y un 1 lo solucionas todo y, en cuanto se cruza un 9 en tu vida, te asustas y te marchas a buscar un objetivo más bajo pero, eso sí, que baile mejor.
Y si, quizás tengas razón y la vida sea un baile y, tal vez, no sea yo quién mejor lleva el ritmo, pero puedo poner la música. Sé tocar la guitarra, el piano y la batería; el acompañamiento lo tienes asegurado, pero no, tú prefieres que te toque el culo.
Por eso te pido que dejes de programar, bailaremos esta noche pero a mí manera. Sumaremos tus números a mis palabras y los multiplicaremos por tres poemas.
Pero no me enseñes fórmulas para no olvidar, ni funciones que garanticen que nuestra historia no será una mierda. No hagas trampas que hoy no quiero jugar a ganar, ni quemar los recuerdos con el fuego de un mechero. Si te acecha el miedo ya sabes, es tu especialidad: encendido 1, apagado 0.
Por favor, deja las ecuaciones para otro momento, sabes que por mucho que lo intentes nunca sabremos quién es la X y quién la Y, ni que relación existe entre ellas.
Yo juego a hallar la longitud de la circunferencia y tú el área del círculo. Tal vez esa sea la diferencia entre nosotros, distintas formas de entender la geometría de los sueños pero, al fin y al cabo, siempre dando vueltas.
A mí me gusta la poesía y tú te quedaste atascado en el sistema binario, con un 0 y un 1 lo solucionas todo y, en cuanto se cruza un 9 en tu vida, te asustas y te marchas a buscar un objetivo más bajo pero, eso sí, que baile mejor.
Y si, quizás tengas razón y la vida sea un baile y, tal vez, no sea yo quién mejor lleva el ritmo, pero puedo poner la música. Sé tocar la guitarra, el piano y la batería; el acompañamiento lo tienes asegurado, pero no, tú prefieres que te toque el culo.
Por eso te pido que dejes de programar, bailaremos esta noche pero a mí manera. Sumaremos tus números a mis palabras y los multiplicaremos por tres poemas.
Pero no me enseñes fórmulas para no olvidar, ni funciones que garanticen que nuestra historia no será una mierda. No hagas trampas que hoy no quiero jugar a ganar, ni quemar los recuerdos con el fuego de un mechero. Si te acecha el miedo ya sabes, es tu especialidad: encendido 1, apagado 0.







