El calendario marca 14 de febrero y en la tele han dicho que nos tenemos que querer, pero en mi planeta el amor está pasado de moda, es demasiado empalagoso. Ya sé que no esperas nada de mí en este día, así que voy a intentarte sorprender:
No soy cursi y nunca diré palabras bonitas porque no me salen del caparazón, se me caducan las poesías cuando las dudas me hacen cosquillas, tú sabes que en cualquier momento me puedes perder la pista y eso es lo que me hace mantener la ilusión.
Quiero decirte que los corazones ya no se llevan, no es fiable hoy en día algo que dependa de dos personajes como tú y yo.
A veces me preguntas por qué me hago la dura, pero no te das cuenta que tú también eres de cartón. Menuda mierda de día para nosotros, tú siempre tan soso y yo escribiendo cartas de amor…
Pero bueno, a lo que iba, que a mí lo de ser “romántica” nunca me gustó, me da pereza saber que te tendré todos los días y verte paseando por mi habitación. Yo prefiero ganarme nuestras risas cuando echas un pulso con mi mal humor; quiero competir cada mañana por no perder lo del día anterior. Pero no soporto acomodarme, dar paseos los domingos, ni ir al cine de dos en dos. Tengo alergia a las parejas que se aburren y a los que creen que se quieren porque se lo dicen todos los días, prefiero salir a buscarte cada tarde sin saber si me vas a esperar.
No creo en las cosas eternas, no me gusta que sean eternas por obligación. Si te gusta lo que tienes, te lo quedas; pero no me enfado si intentas encontrar algo mejor. Tampoco me gustan las historias de fresa, de esas de nube de algodón, demasiado azúcar para tan poca emoción; improvisar me divierte y equivocarme me enseña a no tener siempre la razón.
Como no eres perfecto, me gustas. Pero me caes mal, te lo digo muchas veces. Cuando te empeñas en ser el príncipe azul me asustas porque ya sabes que de los cuentos yo siempre fui la bruja.
Regalo manzanas envenenadas a quien pretenda arrebatarme el equilibrio y me aburre que “ayer” y “mañana” sean siempre lo mismo.
La lluvia me pone triste, quiero secar mis penas al sol y suelo salir corriendo cuando hago nuestras sumas y a veces me sale “dos”.
Las películas que yo veía no tienen finales felices, por eso siempre estoy comenzando, prefiero empezar cada día que cansarme de ti dentro de un rato.
Las palabras también están pasadas de moda, se han cansado de dejarse pronunciar, ahora se lleva que me sorprendas y me demuestres que me equivoco cuando te digo que no quiero estar contigo porque los “demasiado” al final siempre se vuelven “poco”
No quiero que nos programen para ser una pareja “normal”, la estabilidad es muy aburrida, yo quiero enseñarte a dibujar.
Quiero dibujar una canción cada día, que no haga falta ensayar, tú decides quiénes son los protagonistas y, si nos gusta, aprendemos a cantar.
No hace falta memorizar la letra, lo nuestro siempre ha sido improvisar.