sábado 27 de agosto de 2011

Fotocopias

Yo empeñada en encontrar la playa entre dos montañas y tú, riéndote, tratando de llegar a la pista de baile.

Yo que no sé caminar sobre la arena y tú me enseñas a saltar.

Pero ahora que ya encontraste quien salte contigo al ritmo de la última canción del verano, no te importa si tomo el sol por las noches, ni si supe llegar a la playa.

Todo lo que me exigías ya no lo necesitas. Todo lo que te gustaba ha dejado de interesarte.

Tratas de imitar lo que hago, pero tú lo haces con la persona perfecta y siempre me superas, claro.

Podría decirte que me molesta, que no me gusta en quien te has convertido, pero sería muy poco práctico.

sábado 13 de agosto de 2011

Equilibrio

La discoteca en la que nos conocimos hace tiempo que cerró sus puertas, los amigos que nos presentaron ya no son como eran antes, el árbol que nos vigilaba ha perdido todas sus hojas, las palabras ya no riman con la misma facilidad.

Y, mientras tanto, tú y yo seguimos caminando sobre el alambre, haciendo equilibrio, conscientes de que en cualquier momento nos iremos al suelo y todo habrá acabado.

Intentando poner al pie en el lugar correcto se va agotando mi paciencia. Pienso en lanzarme al vacío y terminar de una vez mi papel en este circo, pero no. Decido seguir contigo, sobre ese alambre que no nos lleva a ninguna parte.

Observo la función desde arriba, asumiendo que soy una marioneta más. Tú eres quien mueve mis hilos y comprendo que, si continuo manteniendo el equilibrio es porque así lo has escogido.
No puedo poner fin, tú decidirás cuándo me empujas y te deshaces de mí para siempre. Yo jamás tendré valor para saltar. Pero, a pesar de ello, te creo cuando me prometes que, el día en que el telón se cierre, nosotros seguiremos viviendo tras él.

Las palabras no suenan igual si no eres tú quien las pronuncia, las canciones de amor ya no me gustan pero, si me lo pides, te compongo una.
Nuestros sueños han cambiado, de lo que nos unió no queda nada, pero rebuscando entre los escombros nos veo y nosotros somos los mismos, dos locos sonriendo al borde del precipicio.

Los errores que cometimos me impulsan a seguir a tu lado para cometerlos otra vez, sabes que equivocarme contigo durante toda la vida sería todo un placer.
A veces creo que tienes el mando y otra me aferro con fuerza contra el alambre y me prometo que, aunque me empujes, no me pienso caer.

lunes 16 de mayo de 2011

Espectador

Sabes que te espero por las tardes
Mientras el resto del mundo arde
Y yo soporto el chaparrón

Vuelves a tacharme de cobarde
Por desconectar el cable
Que va hacia mi corazón

No puedo presumir de ser sincero
Si cada vez que alzo el vuelo
Tropiezo con tu escalón

Y mañana
Tal vez ya no tenga ganas
De escribir otra canción

Por eso, hoy me miro en el espejo
Tratando de hacer intentos
Por seguir siendo el mejor

Y ahora que ya no duermes tan sola
Ni te gusta ir a la moda
Otoño-invierno de algodón

Me arrastro por el suelo de mi cuarto
Para que si te despiertas
No me aplastes la intención

Incluso, cuando tú callas yo escucho
Las palabras que te inventas
Cuando cambias de estación

Las dudas no son mías, sino tuyas
No son buenas tus disculpas
Ni tu orgullo al por mayor

Si vuelves a cantar bajo la lluvia
No inventes ninguna excusa
Para bajar el telón

Y cuando el incendio ya se calme
Y los versos nos resguarden
De la desesperación

Yo aplaudo desde la primera fila
Sin saber que en el teatro
No hay ningún espectador

jueves 21 de abril de 2011

Futuro

Me prometió que no nos volveríamos a ver,
sin saber que las promesas nunca se cumplen.

sábado 19 de marzo de 2011

Equivocaciones

Si por tercera vez me equivoco, desearía que fuese contigo, que me engañases otra vez cada día, beberme una a una todas tus mentiras. Envenenarme con tu saliva, caer cada noche en tu trampa, gastarle una broma a la vida.

Si una vez más me equivoco y vuelvo a tu lado, quiero aprender a bailar con los ojos cerrados, recorrer sin frenos el camino hacia el abismo, hasta chocarme con las palabras que alguna vez nos dijimos. Jugar a las cartas con la baraja trucada y perder cada vez que tú hablas.

Si tú también vuelves a equivocarte conmigo, aprenderemos a hacer puzzles con los momentos que no encajen en ningún domingo. Y a las doce, antes de que desaparezca, pararemos los relojes frente a las estrellas.
Esta vez no voy a salir corriendo, tus canciones ya no me asustan y sabes que el rock ando roll ya no me gusta si no puedo creerme tus excusas.

Esta vez no habrá vuelta atrás.
¿Cuántas veces podemos volver a empezar? ¿Cuántas veces te estás dispuesto a equivocar?

jueves 17 de febrero de 2011

El calendario marca 14 de febrero y en la tele han dicho que nos tenemos que querer, pero en mi planeta el amor está pasado de moda, es demasiado empalagoso. Ya sé que no esperas nada de mí en este día, así que voy a intentarte sorprender:

No soy cursi y nunca diré palabras bonitas porque no me salen del caparazón, se me caducan las poesías cuando las dudas me hacen cosquillas, tú sabes que en cualquier momento me puedes perder la pista y eso es lo que me hace mantener la ilusión.
Quiero decirte que los corazones ya no se llevan, no es fiable hoy en día algo que dependa de dos personajes como tú y yo.
A veces me preguntas por qué me hago la dura, pero no te das cuenta que tú también eres de cartón. Menuda mierda de día para nosotros, tú siempre tan soso y yo escribiendo cartas de amor…

Pero bueno, a lo que iba, que a mí lo de ser “romántica” nunca me gustó, me da pereza saber que te tendré todos los días y verte paseando por mi habitación. Yo prefiero ganarme nuestras risas cuando echas un pulso con mi mal humor; quiero competir cada mañana por no perder lo del día anterior. Pero no soporto acomodarme, dar paseos los domingos, ni ir al cine de dos en dos. Tengo alergia a las parejas que se aburren y a los que creen que se quieren porque se lo dicen todos los días, prefiero salir a buscarte cada tarde sin saber si me vas a esperar.

No creo en las cosas eternas, no me gusta que sean eternas por obligación. Si te gusta lo que tienes, te lo quedas; pero no me enfado si intentas encontrar algo mejor. Tampoco me gustan las historias de fresa, de esas de nube de algodón, demasiado azúcar para tan poca emoción; improvisar me divierte y equivocarme me enseña a no tener siempre la razón.

Como no eres perfecto, me gustas. Pero me caes mal, te lo digo muchas veces. Cuando te empeñas en ser el príncipe azul me asustas porque ya sabes que de los cuentos yo siempre fui la bruja.
Regalo manzanas envenenadas a quien pretenda arrebatarme el equilibrio y me aburre que “ayer” y “mañana” sean siempre lo mismo.
La lluvia me pone triste, quiero secar mis penas al sol y suelo salir corriendo cuando hago nuestras sumas y a veces me sale “dos”.

Las películas que yo veía no tienen finales felices, por eso siempre estoy comenzando, prefiero empezar cada día que cansarme de ti dentro de un rato.
Las palabras también están pasadas de moda, se han cansado de dejarse pronunciar, ahora se lleva que me sorprendas y me demuestres que me equivoco cuando te digo que no quiero estar contigo porque los “demasiado” al final siempre se vuelven “poco”

No quiero que nos programen para ser una pareja “normal”, la estabilidad es muy aburrida, yo quiero enseñarte a dibujar.
Quiero dibujar una canción cada día, que no haga falta ensayar, tú decides quiénes son los protagonistas y, si nos gusta, aprendemos a cantar.
No hace falta memorizar la letra, lo nuestro siempre ha sido improvisar.

martes 25 de enero de 2011

3

Tres años, tres formas de volver a empezar, tres maneras diferentes de perder el rumbo de la vida y encontrarlo escondido en el lugar más inesperado.

Tres oportunidades de cambiar. Tres, el número mágico de los cuentos. A la tercera va la vencida, dicen. Dicen pero a mí no me gusta escuchar.
Tres. Tres intentos de acertar. Me quedo aquí.

Los años no me enseñarom a aprender, los errores me trajeron a este lugar. Me gusta.

Tres años, tres caminos, tres maneras de llegar. Bienvenidos.